viernes, 3 de octubre de 2008

BIOGRAFIA DE GOYA



La vida de Goya transcurre a lo largo de ochenta y dos años (1746-1828) durante los cuales la historia europea sufre convulsas transformaciones que suponen el final del Antiguo Régimen y el nacimiento de la sociedad contemporánea.


Este proceso, del que nuestro artista fue privilegiado testigo, fue además especialmente violento en nuestro país, que conoció desde los apacibles días del reinado de Carlos III hasta los oscuros momentos de la represión fernandina, uno de los periodos más turbulentos de su historia.


De la misma manera Goya pudo asistir a profundos cambios en la evolución del arte europeo, desde las fases finales del barroco dieciochesco hasta la floración del estilo romántico, del que el genial aragonés será uno de sus más claros precursores.


Los orígenes del apellido Goya son vascos, aunque sus padres, don José Goya, de profesión dorador, y doña Gracia Lucientes, estaban asentados en Zaragoza.


El pintor nació en la pequeña aldea de Fuendetodos el 30 de marzo de 1746 y poco sabemos de su infancia zaragozana.


Parece ser que fue alumno de las Escuelas Pías y que a los catorce años ingresó en el taller del pintor Luzán, donde debió ejercitarse, como era habitual en la época, en la copia de grabados.


A finales de 1763 Goya realiza su primer viaje a Madrid para participar en un concurso de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.


Pero los inicios no pueden ser más desoladores y su obra no obtiene un solo voto. Vuelve a probar suerte en 1766 en un nuevo concurso académico cosechando el mismo fracaso.


Durante estos años Goya comienza su carrera como pintor realizando sobre todo cuadros de tema religioso. Pero Goya, como cualquier pintor europeo en fase de formación, siente la llamada del arte italiano y hacia mediados de 1770 debió partir para la vecina península. En Roma se afincaría algo más de un año y desde allí envía un cuadro al concurso organizado por la Academia de Parma con el tema Aníbal cruzando los Alpes. No obtuvo el primer premio pero el lienzo consiguió cierto reconocimiento. Goya empezaba a ser valorado como pintor.No tardó en volver a Zaragoza, donde se encuentra desde finales de junio de 1771, y pronto recibiría su primer encargo importante: la bóveda del coreto de la Basílica del Pilar. Goya pudo poner en práctica su habilidad como fresquista, técnica probablemente aprendida en Italia, en una obra aún dependiente de las tradiciones barrocas. Los encargos prosiguieron a lo largo de la geografía aragonesa (Remolinos, Calatayud, la cartuja de Aula Dei) y en ellos desarrolla su primer estilo, caracterizado por su gusto por los colores cálidos y la factura abocetada.



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